Pedidos dispersos
Tres canales y ninguna lista única. Pedidos que se perdían o se tomaban dos veces.
Proyectos / Villagardenia
Villagardenia es una floristería en Ecuador. Construí el software interno que maneja su día: cada pedido, cada florista, cada retiro y cada ruta de entrega, en un solo lugar.
Los pedidos llegaban por WhatsApp, Instagram y llamadas. Cada uno vivía en un chat, en una libreta o en la memoria de alguien. ¿Quién arma este arreglo? ¿Ya está pagado? ¿Qué chofer lo tiene y en qué orden? En un día normal eso estresa. El Día de la Madre, cuando los pedidos no paran, se rompe.
Tres canales y ninguna lista única. Pedidos que se perdían o se tomaban dos veces.
Nadie sabía quién estaba armando qué, ni qué faltaba.
Las entregas salían en el orden en que estaban listas, y los clientes llamaban para preguntar dónde estaban sus flores.
Todos los pedidos en una lista: quién lo envía, quién lo recibe, dónde, cuándo, qué y si está pagado.
Cada arreglo se asigna a una florista, con fotos y registro de cualquier reemplazo de flores.
Los pedidos que el cliente retira tienen su propia lista, para que nada espere en el lugar equivocado.
Los pedidos listos se agrupan por zona de entrega y se ubican en Google Maps antes de salir.
Los choferes siguen su ruta en el celular y cierran cada entrega con una foto.
Vendedora, florista y chofer. Cada uno ve solo lo que tiene que hacer a continuación.
Pantallas del sistema. Los datos de clientes están ocultos o reemplazados por datos de demostración.
Los pedidos de todos los canales llegan aquí con destinatario, zona de entrega, hora, productos, total y estado de pago. Los urgentes se marcan.

Cada arreglo se asigna a una florista. La tienda ve la carga de cada una: qué está pendiente, qué está en proceso y qué está listo.

Los pedidos listos se agrupan por zona y aparecen en el mapa. La vendedora los ordena por urgencia, distancia u hora y crea la ruta para un chofer.

El chofer sigue la ruta en el celular y marca cada parada como entregada con una foto. La tienda sabe que llegó sin llamar a nadie.

El Día de la Madre los pedidos no pararon, y el equipo estuvo a la altura.
Cada chofer sabía qué pedidos eran suyos y en qué orden.
Todos ven la misma lista, así que nadie tiene que preguntar dónde está cada cosa.
Las flores llegaron a tiempo, y la tienda podía decirle a cada cliente dónde estaba su pedido.
Cuéntame cómo es tu día. Te digo con honestidad qué construiría primero.
Agenda una llamada de 30 min →